Un token no fungible (NFT) es un activo digital único que representa la propiedad de un elemento específico, ya sea digital o físico, y cuyo registro se almacena en una cadena de bloques blockchain, un libro digital descentralizado y seguro [1]. A diferencia de los archivos digitales convencionales, que pueden copiarse infinitamente, cada NFT posee una firma digital única que lo hace irrepetible e intercambiable solo bajo condiciones específicas, lo que garantiza una autenticidad y propiedad verificable [2]. Esta tecnología permite demostrar la titularidad de bienes como arte digital, música, videos, objetos en videojuegos, tuits e incluso bienes físicos vinculados a certificados digitales [3]. La distinción clave entre los NFT y las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum radica en la fungibilidad: mientras que las criptomonedas son intercambiables entre sí (un Bitcoin equivale a otro), los NFT son no fungibles, es decir, únicos e irrepetibles [4]. Los NFT funcionan principalmente en redes como Ethereum, aunque también se utilizan en otras cadenas como Solana o Bitcoin mediante protocolos como Ordinals [5]. El estándar más común en Ethereum es ERC-721, que define las reglas para la creación, transferencia y verificación de NFT a través de contratos inteligentes contratos inteligentes [6]. Aunque el NFT actúa como un certificado digital de propiedad, el archivo asociado (como una imagen o video) suele almacenarse fuera de la cadena (off-chain), con el NFT conteniendo un enlace a su ubicación [7]. Este sistema ha revolucionado sectores como el arte, los videojuegos y la música, permitiendo a los creadores monetizar su trabajo directamente, otorgar regalías automáticas en ventas secundarias y construir comunidades alrededor de sus obras, como ocurre con colecciones emblemáticas como CryptoPunks o Bored Ape Yacht Club [8]. Sin embargo, los NFT también enfrentan críticas por su impacto ambiental, especialmente en redes que utilizan mecanismos de consenso como prueba de trabajo, aunque la transición de Ethereum a prueba de participación en 2022 redujo su consumo energético en más del 99% [9]. Además, existen riesgos legales y técnicos, como la falta de claridad sobre los derechos de propiedad intelectual, la vulnerabilidad a fraudes y la posibilidad de pérdida de acceso si los enlaces a los archivos se rompen [10]. A pesar de estos desafíos, los NFT continúan evolucionando, con aplicaciones en identidad digital, verificación de autenticidad en cadenas de suministro y activos en el metaverso, respaldadas por avances en estándares como ERC-1155, soluciones de escalado en capa 2 y protocolos de interoperabilidad cruzada [11].
Definición y funcionamiento básico de los NFT
Un token no fungible (NFT) es un activo digital único que representa la propiedad de un elemento específico, ya sea digital o físico, y cuyo registro se almacena en una blockchain, un libro digital descentralizado y seguro [1]. A diferencia de los archivos digitales convencionales, que pueden copiarse infinitamente, cada NFT posee una firma digital única que lo hace irrepetible e intercambiable solo bajo condiciones específicas, lo que garantiza una autenticidad y propiedad verificable [2]. Esta tecnología permite demostrar la titularidad de bienes como arte digital, música, videos, objetos en videojuegos, tuits e incluso bienes físicos vinculados a certificados digitales [3].
Diferencias clave: fungibilidad y propósito
La distinción fundamental entre los NFT y las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum radica en la fungibilidad. Mientras que las criptomonedas son fungibles —es decir, cada unidad es idéntica y puede intercambiarse por otra del mismo tipo—, los NFT son no fungibles, lo que significa que cada token es único e irrepetible [4]. Por ejemplo, un Bitcoin tiene el mismo valor y función que cualquier otro Bitcoin, al igual que un billete de dólar. En cambio, no existen dos NFT idénticos, incluso si parecen similares, debido a su metadatos distintivos y su historial de propiedad [2][1].
Además, los NFT no están diseñados para funcionar como moneda, sino como certificados digitales de propiedad. Su propósito principal es demostrar la autenticidad y titularidad de elementos únicos, mientras que las criptomonedas sirven como dinero digital, inversión o medio de intercambio [18]. Otra diferencia importante es la indivisibilidad: los NFT generalmente no pueden fraccionarse, lo que significa que no se puede poseer "la mitad" de un NFT, a diferencia de las criptomonedas, que pueden dividirse en unidades más pequeñas como los satoshis en Bitcoin [19].
Funcionamiento técnico en la blockchain
Los NFT operan principalmente en redes de blockchain como Ethereum, aunque también se utilizan en otras cadenas como Solana o Bitcoin mediante protocolos como Ordinals [5]. Su funcionamiento se basa en contratos inteligentes, que son fragmentos de código autoejecutables que definen las reglas para la creación, transferencia y verificación de los NFT [21]. El estándar más común en Ethereum es ERC-721, que asigna un identificador único (tokenId) a cada NFT, asegurando su singularidad y permitiendo el seguimiento seguro de la propiedad a través de diferentes plataformas [6].
Cuando se compra o vende un NFT, la transacción se registra de forma permanente y transparente en la blockchain, actualizando el registro de propiedad [23]. Sin embargo, el NFT en sí actúa como un certificado de propiedad, mientras que el archivo digital asociado —como una imagen o un video— generalmente se almacena fuera de la cadena (off-chain), con el NFT conteniendo un enlace a su ubicación [7]. Esto implica que, aunque la propiedad está garantizada por la blockchain, el acceso al contenido depende de la disponibilidad del servidor que aloja el archivo.
Verificación de propiedad y autenticidad
La propiedad de un NFT puede verificarse públicamente a través de exploradores de blockchain como Etherscan, donde cualquier persona puede consultar la dirección del contrato, el identificador del token y la billetera del propietario actual [25]. Esto proporciona un historial de transacciones en tiempo real, garantizando la transparencia y la inmutabilidad del registro [26]. Las firmas criptográficas, basadas en el algoritmo ECDSA, aseguran que solo el titular de la clave privada pueda autorizar transferencias, lo que garantiza autenticidad e integridad [27].
Además, los NFT permiten a los creadores integrar regalías automáticas en sus obras mediante contratos inteligentes, lo que les permite recibir un porcentaje en ventas secundarias. Esta funcionalidad, que era difícil de implementar en mercados digitales tradicionales, representa una transformación significativa en la monetización del contenido digital [28]. Aunque el NFT no otorga automáticamente derechos de propiedad intelectual sobre el contenido subyacente, sí proporciona un mecanismo robusto para demostrar autenticidad y titularidad en entornos digitales.
Diferencias entre NFT y criptomonedas
Aunque tanto los tokens no fungibles (NFT) como las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum utilizan la tecnología de cadena de bloques, desempeñan funciones fundamentalmente diferentes y poseen características distintas que los diferencian en aspectos clave como la fungibilidad, el propósito y la divisibilidad. Esta distinción es esencial para comprender cómo cada uno opera dentro del ecosistema digital y cuáles son sus aplicaciones específicas [4].
Fungibilidad
La diferencia más fundamental radica en el concepto de fungibilidad. Las criptomonedas son fungibles, lo que significa que cada unidad es idéntica y puede intercambiarse directamente por otra del mismo tipo. Por ejemplo, un Bitcoin tiene el mismo valor y función que cualquier otro Bitcoin, al igual que un billete de un dólar puede cambiarse por otro sin pérdida de valor [4].
En contraste, los NFT son no fungibles, lo que implica que cada token es único e irrepetible. Aunque dos NFT puedan parecer visualmente similares, cada uno posee metadatos distintos e historia de propiedad, lo que los hace no intercambiables en una base uno a uno [2][1]. Esta singularidad es lo que les permite representar activos digitales únicos, como una obra de arte o un objeto virtual en un videojuego.
Propósito y casos de uso
Las criptomonedas están diseñadas principalmente como dinero digital, utilizadas para transacciones financieras, inversiones o como reserva de valor [4]. Por ejemplo, Bitcoin fue creado como un sistema descentralizado de pagos entre pares, con el objetivo de funcionar como una alternativa a las monedas fiduciarias [34].
Por otro lado, los NFT no están pensados para funcionar como moneda, sino como certificados digitales de propiedad. Su propósito principal es demostrar la titularidad y autenticidad de elementos únicos, ya sean digitales o físicos. Esto permite a los creadores monetizar contenido digital, a los coleccionistas poseer artefactos digitales raros y a los jugadores tener verdadera propiedad de objetos en videojuegos [5][18]. Ejemplos notables incluyen colecciones como CryptoPunks o Bored Ape Yacht Club|Bored Ape Yacht Club, que también actúan como pases de acceso a comunidades exclusivas.
Intercambiabilidad y divisibilidad
Otra diferencia clave es la divisibilidad. Las criptomonedas son divisibles: Bitcoin puede fraccionarse en satoshis (la unidad más pequeña), y Ethereum en gwei, lo que permite realizar transacciones parciales [4]. Esta característica es fundamental para su uso como medio de intercambio.
En cambio, los NFT son generalmente indivisibles. La propiedad de un NFT es total: no se puede poseer la mitad de un NFT. Este modelo de "todo o nada" refuerza su función como representación de activos únicos, ya que no tiene sentido dividir un objeto digital cuyo valor reside en su singularidad [19].
Infraestructura tecnológica compartida
A pesar de sus diferencias funcionales, tanto los NFT como las criptomonedas coexisten dentro del mismo ecosistema de cadena de bloques. La mayoría de los NFT se crean y gestionan en redes como Ethereum, utilizando contratos inteligentes para definir sus reglas de creación, transferencia y verificación [5]. El estándar más común para NFT en Ethereum es ERC-721, que garantiza la compatibilidad entre plataformas y la unicidad de cada token [6].
Sin embargo, mientras que las criptomonedas como Ethereum funcionan como el combustible (gas) para ejecutar operaciones en la red, los NFT utilizan esa infraestructura para registrar y transferir propiedad de activos digitales. Esto significa que, aunque dependen de la misma tecnología subyacente, sus roles son complementarios más que idénticos.
En resumen, los NFT y las criptomonedas representan dos caras de la innovación basada en cadena de bloques: una como moneda digital fungible y la otra como certificado de propiedad no fungible. Esta distinción no solo define sus usos, sino que también abre nuevas formas de poseer, intercambiar y valorar activos en la economía digital [5].
Aplicaciones y sectores de uso más comunes
Los token no fungible (NFT) han trascendido su origen como simples activos digitales para convertirse en herramientas versátiles que transforman múltiples industrias. Su capacidad para representar propiedad única y autenticidad verificable en un entorno descentralizado los ha posicionado como pilares en sectores como el arte, los videojuegos, la música, el entretenimiento, el deporte, la moda, la identidad digital y la cadena de suministro. A través de la tecnología blockchain, los NFT permiten nuevos modelos de propiedad, monetización y participación comunitaria, redefiniendo cómo se crean, distribuyen y valoran los bienes digitales y físicos.
Arte y coleccionismo
Uno de los primeros y más destacados usos de los NFT es en el ámbito del arte digital. Estos tokens permiten a los artistas autenticar y vender sus obras directamente a coleccionistas, eliminando intermediarios tradicionales como galerías y subastadores [42]. Proyectos emblemáticos como CryptoPunks y Bored Ape Yacht Club han alcanzado estatus icónico, con algunas piezas vendiéndose por millones de dólares en casas de subastas como Christie's y Sotheby's [43]. La venta de Everydays – The First 5000 Days del artista Beeple por 69 millones de dólares en Christie’s marcó un hito en la legitimación del arte digital [44]. Plataformas como OpenSea y Rarible facilitan la creación, comercialización e intercambio de arte NFT, democratizando el acceso al mercado del arte [45].
Además, proyectos generativos como Art Blocks han revolucionado la estética digital mediante algoritmos que crean obras únicas, almacenadas en su mayoría directamente en la blockchain para garantizar su preservación y autenticidad [46]. Estos ecosistemas fomentan la participación comunitaria y la co-creación, transformando al artista en un diseñador de sistemas creativos.
Videojuegos y metaverso
En la industria de los videojuegos, los NFT están impulsando la economía del jugador mediante la titularidad real de activos digitales. A diferencia de los modelos tradicionales donde los ítems del juego pertenecen a la empresa desarrolladora, los NFT permiten que los jugadores posean, comercien e incluso obtengan ingresos con personajes, armas, skins y tierras virtuales [47]. Juegos como Axie Infinity y The Sandbox utilizan NFT para representar activos clave, creando economías impulsadas por los propios jugadores [48].
En el metaverso, los NFT sirven como base para la identidad digital, la propiedad de bienes virtuales y la portabilidad de activos entre entornos. Los avatares NFT, como los de Bored Ape Yacht Club, funcionan como identidades sociales en plataformas virtuales, mientras que parcelas de tierra en mundos como Decentraland y Cryptovoxels se comercializan como NFT, permitiendo a los usuarios desarrollar, alquilar o monetizar sus espacios [49]. Estándares como ERC-1155 y propuestas como ERC-5606 (Multiverse NFTs) buscan facilitar la interoperabilidad entre juegos y plataformas, permitiendo que los activos se utilicen en múltiples universos virtuales [50].
Música y entretenimiento
Los músicos y creadores de contenido utilizan NFT para vender directamente a sus fans, eludiendo intermediarios como discográficas y distribuidores. A través de NFT, pueden ofrecer ediciones limitadas de canciones, álbumes, experiencias exclusivas y derechos de regalías automáticas mediante contratos inteligentes [51]. Artistas independientes y grandes sellos están adoptando este modelo para recuperar el control sobre su trabajo y generar ingresos sostenibles. Por ejemplo, la música de Grimes generó más ingresos a través de NFT que durante toda su carrera musical tradicional [52].
Además, los NFT permiten nuevas formas de participación, como acceso a conciertos virtuales, membresías exclusivas o experiencias en realidad aumentada. Esta transformación está redefiniendo la relación entre artistas y audiencias, fomentando comunidades más cercanas y comprometidas.
Deportes y medios
Las organizaciones deportivas han abrazado los NFT como una forma de conectar con los aficionados y monetizar momentos históricos. Plataformas como NBA Top Shot ofrecen coleccionables digitales de jugadas destacadas, permitiendo a los fans poseer fragmentos de la historia del deporte [49]. De manera similar, la NFL y otras ligas han lanzado sus propias colecciones, aprovechando el entusiasmo de los seguidores. Medios como CNN han acuñado NFT de momentos noticiosos históricos, permitiendo al público poseer piezas del periodismo digital [54].
Eventos y festivales
Los NFT están transformando la industria de eventos al servir como entradas digitales seguras y no duplicables. Estas entradas NFT no solo garantizan el acceso, sino que también pueden incluir beneficios adicionales como experiencias VIP, contenido exclusivo o recompensas por participación. Festivales como Coachella han integrado NFT para recompensar la participación de los fans con tokens de lealtad que otorgan acceso a mercancía exclusiva y experiencias especiales [55]. Este enfoque combate la falsificación de entradas y mejora la fidelización del público.
Moda y retail
Las marcas de lujo y moda utilizan NFT para autenticar productos físicos, lanzar prendas digitales para avatares y crear colecciones virtuales limitadas. Estos NFT a menudo tienen un doble propósito, vinculando la propiedad digital con beneficios en el mundo real, como descuentos o acceso a lanzamientos exclusivos. Marcas como Gucci han experimentado con NFT generados por inteligencia artificial para reinterpretar diseños icónicos, fusionando arte digital y moda de alta gama [56]. Este enfoque, conocido como "phygital" (físico-digital), refuerza la autenticidad y combate la falsificación en la industria de la moda.
Identidad digital y credenciales
Más allá del entretenimiento, los NFT están siendo explorados como herramientas para la identidad digital autónoma. Los llamados tokens ligados al alma (soulbound tokens), que no son transferibles, pueden representar credenciales verificadas como títulos académicos, licencias profesionales o estado KYC (Conozca a su cliente), permitiendo a los usuarios controlar y compartir su información de forma segura [57]. Proyectos como Provenance Blockchain y estándares como ERC-7231 buscan crear identidades digitales agregadas que funcionen en múltiples plataformas [58]. Esta tecnología tiene aplicaciones en servicios financieros, educación y salud, donde la verificación de identidad es crítica.
Cadena de suministro y trazabilidad
En sectores industriales, los NFT se utilizan para garantizar la autenticidad y rastrear el historial de productos físicos. Al vincular un bien físico con un NFT, las empresas pueden registrar cada etapa de su cadena de suministro, desde la fabricación hasta la entrega, creando un historial inmutable y transparente. Esto es especialmente valioso en industrias como el lujo, los alimentos y los medicamentos, donde la falsificación es un problema grave. Plataformas como Verisart y Numbers Protocol ofrecen certificados blockchain que verifican la procedencia de obras de arte y contenido digital [59]. Estándares como ERC-6956 (Asset-bound NFTs) permiten vincular activos físicos a tokens mediante validaciones de oráculos, mejorando la interoperabilidad entre lo físico y lo digital [60].
Tecnologías y estándares clave: blockchain, ERC-721 y ERC-1155
La tecnología subyacente que permite la existencia y funcionamiento de los tokens no fungibles (NFT) se basa principalmente en la blockchain, una base de datos descentralizada, inmutable y segura que registra todas las transacciones y cambios de propiedad. La blockchain más utilizada para crear y verificar NFT es Ethereum, que proporciona un libro de contabilidad digital transparente y resistente a la manipulación [5]. Esta infraestructura descentralizada garantiza que la propiedad, el historial de transacciones y la autenticidad de cada NFT sean públicamente verificables y no puedan alterarse, lo que es esencial para establecer confianza en activos digitales únicos [5]. Además, la transición de Ethereum del mecanismo de consenso de prueba de trabajo a prueba de participación en 2022 redujo su consumo energético en más del 99%, mitigando críticas ambientales previas [9].
El papel de los contratos inteligentes y el estándar ERC-721
Los NFT operan mediante contratos inteligentes, que son fragmentos de código autoejecutables que definen las reglas para la creación, transferencia y verificación de los tokens [21]. El estándar más común en la red Ethereum es ERC-721, introducido formalmente en 2018 para establecer un marco técnico para la creación de tokens no fungibles [65]. Este estándar asigna un identificador único llamado tokenId a cada NFT, asegurando su singularidad y permitiendo un seguimiento seguro de la propiedad, transferencia y verificación a través de múltiples plataformas [65]. La estandarización de ERC-721 permite que los NFT sean compatibles con diversos mercados, billeteras y aplicaciones como OpenSea y Rarible, facilitando su uso y comercialización [5]. Proyectos emblemáticos como CryptoPunks y Bored Ape Yacht Club se basan en este estándar para garantizar la autenticidad y propiedad de sus colecciones [8].
Ventajas y aplicaciones del estándar ERC-1155
Aunque ERC-721 es ideal para activos únicos, el estándar ERC-1155, introducido por Enjin en 2018, ofrece una arquitectura más flexible y eficiente al permitir que un único contrato inteligente gestione múltiples tipos de tokens simultáneamente: fungibles, no fungibles y semifungibles [69]. Esta característica lo hace especialmente adecuado para ecosistemas complejos como los videojuegos, donde un mismo contrato puede gestionar monedas virtuales (fungibles), skins raras (no fungibles) y artículos de edición limitada (semifungibles) [70]. Además, ERC-1155 soporta operaciones por lotes a través de funciones como safeBatchTransferFrom, lo que permite transferir múltiples tokens de diferentes tipos en una sola transacción, reduciendo significativamente los costos de gas y la congestión en la red [71]. Estudios indican que las transferencias por lotes en ERC-1155 pueden reducir el consumo de gas hasta en un 90% en comparación con operaciones equivalentes en ERC-721 [72]. Proyectos como Enjin e Immutable aprovechan este estándar para optimizar la gestión de activos y reducir costos transaccionales [73].
Comparación y selección entre ERC-721 y ERC-1155
La elección entre ERC-721 y ERC-1155 depende del caso de uso específico. ERC-721 es preferible para proyectos que enfatizan la singularidad y la procedencia de activos individuales, como colecciones de arte digital, objetos de colección únicos o la tokenización de bienes del mundo real como propiedades o artículos de lujo [74]. Su simplicidad y amplia compatibilidad con mercados populares lo convierten en el estándar de facto para NFT de alto valor. Por otro lado, ERC-1155 es ideal para entornos que requieren eficiencia, escalabilidad y gestión de múltiples activos, como juegos en blockchain, plataformas del metaverso o mercados con grandes volúmenes de transacciones [75]. Su capacidad para soportar tokens semifungibles también permite nuevos modelos de uso, como entradas para conciertos que son intercambiables hasta que se escanean, momento en el que se convierten en artefactos únicos [76]. En resumen, mientras que ERC-721 sigue siendo la opción principal para activos únicos, ERC-1155 ofrece mayor flexibilidad, eficiencia y ahorro de costos para ecosistemas complejos y multifacéticos [75].
Verificación de propiedad y seguridad en los NFT
La verificación de propiedad y la seguridad en los NFT se basan en la combinación de tecnologías descentralizadas, firmas criptográficas y contratos inteligentes contratos inteligentes, que juntas garantizan un sistema inmutable y verificable de titularidad. A diferencia de los activos digitales convencionales, cuya autenticidad es difícil de comprobar, los NFT almacenan su registro de propiedad en una blockchain, un libro mayor digital descentralizado y seguro que registra cada transacción de forma permanente y transparente [5]. Este enfoque elimina la necesidad de intermediarios para validar la propiedad, ya que cualquier persona puede verificar quién posee un NFT específico mediante exploradores de blockchain como Etherscan, que muestran el historial de transacciones y la dirección de billetera del titular actual [25].
El estándar más utilizado para este propósito es ERC-721, que define funciones como ownerOf(uint256 tokenId), permitiendo a cualquier aplicación o usuario consultar en tiempo real quién es el propietario de un token determinado [65]. Esta transparencia pública es clave para la confianza en los mercados de NFT, ya que asegura que no existan duplicados ni disputas sobre la titularidad. Además, plataformas como OpenSea y Rarible muestran esta información de forma accesible, incluyendo el historial de propiedad, la dirección del contrato y los detalles del token, facilitando la verificación de autenticidad y procedencia [81].
Rol de las firmas criptográficas en la seguridad
La seguridad de las transacciones de NFT depende fundamentalmente de las firmas digitales criptográficas, que utilizan el algoritmo de firma digital de curva elíptica (ECDSA), un componente esencial del modelo de seguridad de Ethereum. Cuando un usuario inicia una transferencia de NFT, debe firmar la transacción con su clave privada. Esta firma se verifica mediante la clave pública correspondiente, asegurando que solo el titular legítimo de la billetera pueda autorizar movimientos [27]. Este mecanismo garantiza tres principios clave: autenticidad (la transacción proviene del verdadero titular), integridad (no ha sido alterada) y no repudio (el firmante no puede negar haberla autorizado).
Además, estándares avanzados como EIP-1271 permiten que contratos inteligentes verifiquen firmas incluso cuando el titular es otro contrato, lo que posibilita estructuras complejas de propiedad como billeteras multifirma o NFT controlados por una organización descentralizada (DAO), manteniendo al mismo tiempo la seguridad criptográfica [83]. Esta capacidad es crucial para aplicaciones empresariales y colectivas donde múltiples partes deben aprobar una transferencia.
Contratos inteligentes y inmutabilidad
Los contratos inteligentes son el pilar que automatiza y hace cumplir las reglas de propiedad en los NFT. Una vez desplegados en la blockchain, son inmutables, lo que significa que su código no puede modificarse, asegurando un comportamiento predecible y consistente a lo largo del tiempo [84]. Los estándares como ERC-721 y ERC-1155 definen interfaces estrictas para funciones como transferFrom, approve y getApproved, que solo permiten transferencias si el remitente es el propietario actual o un operador autorizado [5]. Estas funciones son ejecutadas por la Máquina Virtual de Ethereum (EVM), eliminando la necesidad de intermediarios y reduciendo el riesgo de fraude.
La inmutabilidad del libro mayor asegura que todos los cambios de propiedad se registren de forma permanente y a prueba de manipulaciones. Una vez confirmada, una transacción se convierte en parte de una cadena de bloques criptográficamente enlazados, haciendo prácticamente imposible su alteración retroactiva [86]. Esto crea un sistema robusto y descentralizado para demostrar y transferir la propiedad digital.
Riesgos de seguridad y vulnerabilidades en contratos inteligentes
A pesar de las garantías de la blockchain, los contratos inteligentes de NFT son vulnerables a errores de implementación que pueden comprometer la seguridad. Entre los principales riesgos se encuentran los ataques de reentrada, donde un contrato malicioso explota el orden de operaciones para llamar recursivamente a una función antes de que se actualice el estado interno, como el contador de acuñación o el saldo [87]. Este tipo de ataque ha sido explotado en contratos tanto de ERC-721 como de ERC-1155, permitiendo a los atacantes acuñar más NFTs de los permitidos o drenar fondos.
Otro riesgo crítico es el de las falsificaciones de acuñación (phishing mints), donde los atacantes engañan a los usuarios para que interactúen con contratos falsos que imitan proyectos legítimos. Estos fraudes suelen originarse en sitios web falsos o cuentas falsificadas en redes sociales como Discord o Telegram, donde los usuarios son inducidos a firmar transacciones que autorizan aprobaciones amplias de tokens, como setApprovalForAll, lo que permite a los atacantes transferir todos los NFTs de la billetera sin más interacción [88].
Además, las aprobaciones de tokens no autorizadas representan una amenaza persistente. La función setApprovalForAll permite a un usuario otorgar control total sobre sus NFTs a otra dirección, como un mercado. Si esta aprobación se otorga a un contrato malicioso, este puede realizar transferencias no autorizadas en cualquier momento, y estas aprobaciones permanecen vigentes hasta que se revocan explícitamente, creando una exposición a largo plazo [89].
Estrategias de mitigación y mejores prácticas
Para prevenir estos riesgos, los desarrolladores deben seguir estrategias de mitigación rigurosas. Para evitar ataques de reentrada, se recomienda el patrón Cheques-Efectos-Interacciones, que implica validar condiciones primero, actualizar el estado y luego realizar llamadas externas [90]. Además, se puede utilizar el modificador nonReentrant de OpenZeppelin para bloquear llamadas recursivas [91]. Para protegerse contra falsificaciones de acuñación, es fundamental que los desarrolladores publiquen direcciones de contrato y URLs oficiales a través de canales verificados, implementen certificados SSL y eduquen a los usuarios sobre cómo verificar la autenticidad [92].
En cuanto a las aprobaciones de tokens, se debe advertir a los usuarios sobre los riesgos de otorgar permisos amplios y proporcionar herramientas integradas para revocar aprobaciones no utilizadas, como las disponibles en [93] o en las interfaces de las billeteras [94]. Las mejores prácticas para un desarrollo seguro incluyen el uso de bibliotecas auditadas como OpenZeppelin, la realización de auditorías de seguridad internas y externas, y la implementación de herramientas de análisis estático como Slither y MythX para detectar vulnerabilidades [95]. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) ha publicado directrices sobre la seguridad de NFT, enfatizando la importancia de la integridad criptográfica, el manejo seguro de metadatos y las interfaces estandarizadas para garantizar la confiabilidad a largo plazo [96].
Almacenamiento de metadatos y permanencia
La seguridad y la verificación de propiedad también dependen del almacenamiento de los metadatos del NFT, que incluyen la imagen, descripción y atributos del activo. Aunque el token se almacena en la blockchain, los metadatos suelen estar fuera de cadena (off-chain), con el NFT conteniendo un enlace a su ubicación. Las soluciones centralizadas, como servidores HTTP, son vulnerables a la censura, el apagado del servicio o la manipulación, lo que puede romper el enlace y dejar al NFT sin su contenido asociado [97].
En contraste, el almacenamiento descentralizado en redes como IPFS (InterPlanetary File System) o Arweave ofrece mayor resistencia. IPFS utiliza un sistema de direccionamiento por contenido, donde los archivos se recuperan por su hash criptográfico (CID), asegurando la integridad de los datos [98]. Sin embargo, los archivos en IPFS pueden volverse inaccesibles si ningún nodo los "pincha", por lo que se requieren servicios de pinning como Pinata o NFT.Storage para garantizar la persistencia [99]. Arweave, por otro lado, ofrece almacenamiento permanente mediante un pago único, ideal para metadatos de NFT de alto valor donde la permanencia es crítica [100].
El almacenamiento en cadena (on-chain), aunque más costoso en términos de gas, ofrece la máxima inmutabilidad y descentralización, como lo demuestra Art Blocks, que almacena el código y los metadatos de su arte generativo directamente en la blockchain [101]. A medida que evolucionan los estándares como ERC-5625, que indica explícitamente el método de almacenamiento descentralizado, y ERC-5185, que permite metadatos actualizables bajo reglas definidas, se mejora la transparencia y la resiliencia de los ecosistemas de NFT [102].
Impacto en el arte digital y la propiedad intelectual
Los tokens no fungibles (NFT) han transformado radicalmente el concepto de propiedad y autenticidad en el arte digital, un campo que históricamente enfrentó desafíos debido a la facilidad de copia y distribución ilimitada de archivos digitales. Al vincular cada obra a un token único registrado en una blockchain, los NFT introducen escasez digital verificable, permitiendo a los artistas demostrar la autenticidad y la cadena de custodia de sus creaciones. Esta innovación ha redefinido la noción de propiedad en entornos digitales, proporcionando un sistema descentralizado, inmutable y transparente para el seguimiento de la titularidad, accesible públicamente a través de exploradores como Etherscan [25]. Plataformas como OpenSea y Rarible facilitan la comercialización de arte digital, permitiendo a los artistas vender directamente a coleccionistas globales sin intermediarios tradicionales como galerías o casas de subastas [45], [105].
Redefinición de la propiedad y la autenticidad en el arte digital
Antes de los NFT, el arte digital carecía de un mecanismo confiable para establecer propiedad o escasez, lo que limitaba su valoración y comercialización. Los NFT resuelven este problema al actuar como certificados digitales de propiedad que, aunque no impiden que el archivo digital subyacente (como una imagen o video) sea visualizado o descargado, garantizan quién posee el token que representa la obra original. Este modelo se basa en estándares como ERC-721, que define un identificador único (tokenId) para cada NFT, asegurando su singularidad y rastreabilidad [65]. La autenticidad se refuerza mediante la verificación criptográfica de la cadena de bloques, que registra de forma permanente y resistente a la manipulación toda la historia de transacciones, creando una cadena de custodia transparente [5]. Proyectos como Art Blocks y CryptoPunks han aprovechado el almacenamiento en cadena o redes descentralizadas como IPFS y Arweave para preservar tanto el NFT como la obra de arte, asegurando su integridad y accesibilidad a largo plazo [101], [109].
Nuevos modelos de monetización para los artistas
Uno de los impactos más profundos de los NFT ha sido la reconfiguración de los modelos de monetización para los artistas. Tradicionalmente, los creadores digitales tenían dificultades para obtener ingresos sostenibles debido a la piratería y la falta de derechos sobre las ventas secundarias. Los NFT permiten a los artistas vender sus obras directamente al mercado global, conservando un mayor control sobre la distribución y los precios. Además, una innovación clave es la integración de regalías programables mediante contratos inteligentes, que permiten a los creadores recibir automáticamente un porcentaje (generalmente entre el 5% y el 10%) en cada venta secundaria del NFT [110]. Este mecanismo, inexistente en los mercados de arte tradicionales, proporciona un flujo de ingresos recurrente y sostenible. Ejemplos notables incluyen a la artista generativa Monica Rizzolli, quien ganó aproximadamente 5,38 millones de dólares con un proyecto en Art Blocks, y a la música Latasha, que vendió su video musical “GOGO WYNE” como NFT por 50 000 dólares, manteniendo el control creativo [111], [112].
Implicaciones para los coleccionistas: derechos y responsabilidades
Para los coleccionistas, los NFT ofrecen un nuevo nivel de transparencia y liquidez en la adquisición de arte digital. Pueden verificar instantáneamente la autenticidad y la historia de propiedad de una obra, y negociarla en mercados globales. Sin embargo, una distinción legal crucial es que la posesión de un NFT no implica automáticamente la transferencia de los derechos de propiedad intelectual sobre la obra subyacente. Salvo que se indique explícitamente en un acuerdo de licencia, la compra de un NFT generalmente otorga solo el derecho a poseer, mostrar o revender el token, no el derecho a reproducir, modificar o explotar comercialmente la obra [113]. Esta ambigüedad ha generado confusión, ya que muchos coleccionistas asumen erróneamente que poseer un NFT equivale a poseer el copyright. Las instituciones como la Oficina de Derechos de Autor de EE.UU. y la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU. han aclarado que las leyes de derechos de autor existentes se aplican a los NFT, y que la registración de copyright debe realizarse por separado del acuñado del NFT [114].
Desafíos en la protección de derechos de autor y plagio
A pesar de sus beneficios, el ecosistema de NFT enfrenta serios desafíos relacionados con la protección de la propiedad intelectual. El plagio y el acuñado no autorizado de obras digitales (conocido como "copyminting") son problemas generalizados. En julio de 2024, OpenSea reveló que más del 80% de los NFT acuñados gratuitamente en su plataforma eran plagiados, spam o falsos [115]. Casos como el escándalo de plagio de Voiceverse han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los artistas. Para combatir esto, se están desarrollando soluciones legales y tecnológicas. Desde el punto de vista legal, se recomienda el uso de acuerdos contractuales explícitos que definan los derechos de licencia. Estándares tecnológicos como ERC-5375 y ERC-7015 permiten almacenar información del autor y verificar el consentimiento del creador, mientras que herramientas de detección basadas en inteligencia artificial, como las de Hive AI y DeviantArt's "Protect", escanean la blockchain para identificar obras plagiadas [116], [117]. Plataformas como AssetProof y Proofit utilizan la blockchain para crear pruebas inmutables de autoría, ayudando a los artistas a defender sus derechos en disputas legales [118], [119].
Legitimación institucional y evolución cultural
Las ventas de NFT de alto perfil han desempeñado un papel crucial en la legitimación del arte digital en el mercado tradicional. La venta de Everydays – The First 5000 Days de Beeple por 69 millones de dólares en Christie's en 2021 marcó un hito, siendo la primera venta de una obra digital pura por una casa de subastas de renombre [44]. Este evento, seguido por subastas de CryptoPunks en Christie's y Sotheby's, ha elevado el estatus de los NFT a activos culturales de valor, incluso incorporándose a colecciones de museos como el ICA Miami y el LACMA [43]. Estos proyectos, especialmente CryptoPunks, se han convertido en íconos de la cultura digital, representando la identidad en línea y el espíritu de la descentralización [122]. El modelo de propiedad comunitaria, como la transferencia de los derechos de propiedad intelectual de CryptoPunks a la fundación sin fines de lucro Infinite Node Foundation en 2025, refleja una demanda creciente de gobernanza descentralizada y preservación cultural [123].
Aspectos económicos: valoración, mercados secundarios y regalías
La economía de los tokens no fungibles (NFT) se caracteriza por mecanismos de valoración únicos, dinámicas de mercado secundario y modelos de regalías programables que están redefiniendo cómo se monetizan los activos digitales. A diferencia de los mercados tradicionales, la valoración de los NFT no se basa en flujos de ingresos predecibles ni en múltiplos financieros, sino en factores subjetivos como la escasez percibida, el valor social y la pertenencia a una comunidad. Estos elementos, combinados con la capacidad de los contratos inteligentes para automatizar regalías, han creado un nuevo paradigma económico en el que los creadores pueden obtener ingresos recurrentes y los coleccionistas participan en economías digitales descentralizadas [124].
Valoración de NFT: escasez, señalización de estatus y valor social
La valoración de los NFT diverge significativamente de los modelos tradicionales de activos. Mientras que en mercados convencionales como el de acciones o bienes raíces se utilizan métricas basadas en fundamentales, los NFT carecen de ingresos recurrentes o flujos de caja, lo que hace inaplicables estos enfoques [125]. En su lugar, el precio de un NFT está influenciado por factores conductuales y sociales, como la escasez artificial, la pertenencia a una comunidad y la señalización de estatus. Los NFT funcionan como bienes de Veblen digitales, donde la demanda aumenta con el precio debido a su función como símbolos de riqueza y exclusividad [126].
La escasez percibida es un motor clave del valor, aunque estudios recientes indican que la escasez extrema puede reducir el valor si limita la inclusión social dentro de una comunidad [127]. En cambio, el valor social—la conexión emocional, la identidad y el sentido de pertenencia—a menudo supera la escasez intrínseca en la determinación del precio. Por ejemplo, coleccionistas de Bored Ape Yacht Club no solo compran un avatar, sino acceso a una comunidad exclusiva y eventos en persona, lo que refuerza el valor social del activo [128].
Mercados secundarios y precios de piso como indicadores de valor
El mercado secundario de NFT es un componente crítico de su economía, donde la mayoría de las transacciones ocurren después del lanzamiento inicial. A diferencia de los mercados primarios, donde los precios están fijados por el creador, el mercado secundario establece el valor a través de la oferta y la demanda en plataformas como OpenSea o Blur. Un indicador clave en estos mercados es el precio de piso—el precio más bajo al que se lista cualquier NFT dentro de una colección—que sirve como referencia de valor y liquidez [129].
Sin embargo, el precio de piso puede ser manipulado mediante prácticas como el wash trading (compra y venta entre cuentas controladas) o listados intencionalmente bajos para influir en la percepción del mercado [130]. A pesar de estas limitaciones, el precio de piso es ampliamente utilizado en finanzas descentralizadas (DeFi) como referencia para préstamos respaldados por NFT, lo que refuerza su importancia en la evaluación del riesgo y la garantía [131].
Regalías en el mercado secundario: incentivos para creadores y desafíos de cumplimiento
Uno de los avances más significativos en la economía de los NFT es la posibilidad de que los creadores reciban regalías automáticas en ventas secundarias. A través de contratos inteligentes, los artistas pueden programar que una porción del precio de reventa—típicamente entre el 5% y el 10%—se transfiera directamente a su billetera. Este modelo contrasta con el mercado del arte tradicional, donde los artistas rara vez se benefician del aumento de valor de sus obras tras la venta inicial [132].
Sin embargo, el cumplimiento de las regalías ha enfrentado desafíos crecientes. Plataformas como Blur han adoptado un modelo opcional de regalías, permitiendo a los compradores evitar pagarlas en mercados que no las hacen cumplir [133]. Como resultado, el ingreso promedio por regalías cayó alrededor del 84% entre 2021 y 2024, y más del 96% de los ingresos por regalías se perdieron desde 2022 [134]. Este fenómeno ha generado preocupación sobre la sostenibilidad del modelo de ingresos para artistas independientes.
Para abordar estos desafíos, se han desarrollado nuevos estándares técnicos. El estándar ERC-2981 permite a los creadores declarar regalías de forma universal en múltiples plataformas [135], mientras que el estándar experimental ERC-721C introduce mecanismos de cumplimiento en cadena que persisten incluso en mercados que no honran regalías [136]. Además, propuestas como ERC-7526 (SACRÉ BLEU) buscan crear sistemas compatibles con incentivos que penalicen las transacciones no cumplidoras mediante mecanismos basados en liquidez [137].
Impacto económico de las tarifas de plataforma y eficiencia del mercado
Las tarifas de las plataformas de NFT también influyen en la eficiencia del mercado y la liquidez. Mientras que plataformas como OpenSea cobraban inicialmente una tarifa del 2,5%, la competencia con Blur—que ofrece tarifas cercanas a cero—ha llevado a una reducción general de costos [138]. Aunque esto aumenta la participación y la liquidez, también plantea desafíos para la sostenibilidad de las plataformas, que dependen de estas tarifas para financiar el desarrollo del ecosistema [139].
Un estudio de 2025 encontró que tasas de regalía más altas se asocian con una disminución del 7,04% en los precios de los NFT y una reducción del 4,8% en la probabilidad de reventa, especialmente en tokens de alto valor [140]. Esto sugiere que, aunque las regalías benefician a los creadores, también pueden suprimir la participación del mercado y la eficiencia de la formación de precios, creando un equilibrio delicado entre incentivos creativos y liquidez del mercado.
Ciclos de mercado y sostenibilidad de las valoraciones actuales
Los ciclos del mercado de NFT muestran paralelismos con burbujas financieras históricas, caracterizados por una rápida apreciación de precios, participación masiva de inversores minoristas y correcciones posteriores. Un estudio que utilizó pruebas econométricas como GSADF identificó múltiples episodios de burbujas en los mercados de NFT, a menudo coincidentes con movimientos en el mercado de criptomonedas [141]. El auge de 2020-2021, impulsado por la expansión monetaria y el entusiasmo mediático, dio lugar a ventas récord como la obra de Beeple por 69 millones de dólares, seguido de una corrección significativa [142].
Indicadores clave de fragilidad incluyen una baja rentabilidad y una alta tasa de fracaso: en 2024, el 98% de los NFT lanzados no generaron ganancias, y el 96% se consideraron "muertos", con una vida media de solo 1,14 años [143]. Además, el volumen de operaciones es bajo en comparación con la capitalización del mercado, lo que sugiere iliquidez y vulnerabilidad a manipulaciones de precios [144]. Sin embargo, la consolidación del mercado, con plataformas como OpenSea recuperando participación, podría mejorar la estabilidad y la confianza del usuario [145].
Riesgos, críticas y desafíos legales y ambientales
Los token no fungible (NFT) enfrentan una serie de riesgos, críticas y desafíos significativos relacionados con su impacto ambiental, vulnerabilidades legales, problemas de seguridad y prácticas de mercado cuestionables. Aunque la tecnología ha revolucionado la propiedad digital, estos desafíos plantean serias preocupaciones sobre su sostenibilidad, integridad y equidad en el ecosistema digital.
Impacto ambiental y transición hacia modelos sostenibles
Uno de los principales críticos hacia los NFT ha sido su impacto ambiental, especialmente en redes que utilizan mecanismos de consenso como la prueba de trabajo, que requieren grandes cantidades de energía para validar transacciones. Las redes basadas en este modelo, como Bitcoin o la versión anterior de Ethereum, han sido objeto de críticas por su elevado consumo energético y las emisiones de carbono asociadas [146]. Sin embargo, la transición de Ethereum a un modelo de prueba de participación en 2022 redujo su consumo energético en más del 99%, mitigando significativamente esta preocupación [9]. A pesar de este avance, el uso continuo de redes que dependen de prueba de trabajo y las emisiones acumuladas siguen siendo un problema, especialmente cuando se considera el volumen total de transacciones en el ecosistema NFT [148].
Para abordar estos desafíos, tanto creadores como plataformas tienen responsabilidades éticas y regulatorias. Los creadores deben optar por redes de bajo consumo, como Tezos, Flow o Algorand, que utilizan mecanismos de consenso más eficientes [149][150]. Plataformas como Nifty Gateway se han comprometido a ser carbono negativas, invirtiendo en proyectos de compensación de carbono, mientras que otras, como The Sandbox, han implementado planes para reducir su huella energética mediante soluciones de escalado en capa 2 [151][152]. Regulaciones como la normativa europea de MiCA (Markets in Crypto-Assets) exigen divulgaciones sobre el impacto ambiental, mientras que organismos como la FCA del Reino Unido advierten contra el greenwashing, es decir, afirmaciones engañosas sobre la sostenibilidad [153].
Ambigüedades legales y derechos de propiedad intelectual
Un desafío legal fundamental es la distinción entre poseer un NFT y tener derechos sobre la propiedad intelectual del activo digital subyacente. La compra de un NFT generalmente otorga solo el derecho a poseer el token y exhibir el archivo asociado, pero no confiere automáticamente derechos de autor, licencias comerciales o reproducción, a menos que se especifique explícitamente en un contrato [154]. Esta confusión ha generado múltiples disputas legales y expectativas erróneas entre coleccionistas, muchos de los cuales asumen que poseen el trabajo artístico completo [155].
La oficina de Derechos de Autor de EE.UU. y la USPTO han aclarado que las leyes tradicionales de propiedad intelectual se aplican a los NFT, y que la simple creación de un token no implica una transferencia legal de derechos [114]. Casos judiciales como Yuga Labs, Inc. v. Ripps han reforzado que los NFT pueden ser objeto de infracción de marca si se utilizan sin autorización, incluso si el token está registrado en la blockchain [157]. Además, el caso Free Holdings v. McCoy confirmó que la propiedad legal depende del contrato y la cadena de título, no solo de la posesión del token [158]. Para mitigar estos riesgos, se están desarrollando estándares técnicos como EIP-5218, que vincula licencias directamente al NFT, mejorando la transparencia [159].
Fraude, seguridad y vulnerabilidades en contratos inteligentes
El ecosistema NFT es vulnerable a diversas formas de fraude, incluyendo estafas de phishing, falsificación de NFT y operaciones de lavado de dinero. Un estudio del Departamento del Tesoro de EE.UU. reveló que más de 100 millones de dólares en NFT fueron robados entre 2021 y 2022, y que hasta el 25% del volumen de trading podría corresponder a operaciones de lavado (wash trading), donde los comerciantes se venden entre sí para inflar artificialmente el volumen [160][161]. Además, el plagio y la acuñación no autorizada (copyminting) son comunes: OpenSea reportó que más del 80% de los NFT gratuitos en su plataforma eran plagios o falsos [115].
Desde el punto de vista técnico, los contrato inteligente que gestionan los NFT son susceptibles a ataques como el de reentrada, donde un contrato malicioso llama recursivamente a una función antes de que se actualice el estado, permitiendo acuñar NFT de forma fraudulenta [87]. Para prevenir estos riesgos, los desarrolladores deben seguir patrones de seguridad como Checks-Effects-Interactions y utilizar bibliotecas auditadas como las de OpenZeppelin [91]. Herramientas como Slither o MythX ayudan a detectar vulnerabilidades, mientras que auditorías de terceros y revisiones de código son esenciales antes del despliegue [95].
Desafíos en el mercado y regulación financiera
Los mercados de NFT también enfrentan problemas de volatilidad extrema y especulación. En 2024, el volumen de trading cayó un 19% hasta 13.700 millones de dólares, y aproximadamente el 98% de los nuevos lanzamientos de NFT fracasaron poco después de su salida, lo que indica una saturación del mercado y una pérdida de interés [166]. Además, la clasificación regulatoria de los NFT como valores es un tema controvertido. La SEC de EE.UU. aplica el test de Howey para determinar si un NFT constituye un contrato de inversión, y ha iniciado acciones legales contra emisiones no registradas, como en los casos de Impact Theory y Flyfish Club [167]. Esto implica que si un NFT se vende con la expectativa de ganancias derivadas del esfuerzo de otros, puede considerarse un valor sujeto a regulación.
Asimismo, el modelo de regalías para creadores está en crisis, ya que plataformas como Blur permiten a los compradores evitar pagar regalías, lo que ha reducido los ingresos de artistas en más del 84% entre 2021 y 2024 [134]. Aunque estándares como ERC-2981 y ERC-721C intentan reforzar el cumplimiento, su efectividad depende de la cooperación de los mercados [135]. La falta de cumplimiento genera un dilema entre descentralización y sostenibilidad económica para los creadores.
Riesgos de almacenamiento y persistencia de metadatos
Otro riesgo crítico es la fragilidad del enlace entre el NFT y su archivo digital. Aunque el token se almacena en la blockchain, el archivo asociado (imagen, video, etc.) suele guardarse fuera de la cadena (off-chain), lo que lo hace vulnerable a la ruptura de enlaces (link rot) si el servidor se cae o el enlace cambia [7]. Las soluciones centralizadas, como servidores HTTP, son particularmente frágiles, mientras que el almacenamiento descentralizado mediante IPFS o Arweave ofrece mayor resistencia. Sin embargo, incluso en IPFS, los archivos pueden desaparecer si no son "pinados" activamente por nodos [99]. Arweave, con su modelo de "almacenamiento permanente", ofrece una solución más robusta mediante pagos únicos para conservación a largo plazo [100]. A pesar de esto, estudios muestran que una cantidad significativa de NFT con metadatos centralizados terminan con enlaces rotos, comprometiendo la autenticidad del activo [173].
Innovaciones emergentes: NFT dinámicos, IA y metaverso
Las innovaciones en el ecosistema de los tokens no fungibles (NFT) están impulsando una transformación profunda en cómo se conciben la propiedad, la identidad y la interacción en entornos digitales. Entre las más prometedoras se encuentran los NFT dinámicos, la integración con inteligencia artificial (IA) generativa y el papel central de los NFT en la construcción del metaverso. Estas tecnologías no solo amplían la funcionalidad de los NFT más allá del arte digital estático, sino que también sientan las bases para economías digitales interconectadas, inteligentes y altamente personalizadas.
NFT dinámicos: activos digitales que evolucionan
Los NFT dinámicos (dNFT) representan una evolución significativa respecto a los NFT tradicionales, ya que permiten que sus metadatos cambien en respuesta a datos externos, interacciones del usuario o eventos del mundo real. A diferencia de los NFT estáticos, cuyos atributos permanecen fijos tras la acuñación, los dNFT utilizan contratos inteligentes y redes de oráculos —como Chainlink— para acceder a información fuera de la cadena (off-chain) y desencadenar actualizaciones automáticas en la cadena (on-chain) [174]. Esta capacidad los convierte en activos vivos que pueden adaptarse y evolucionar, aumentando su utilidad y atractivo.
Un ejemplo destacado es el de los NFT de jugadores de la NBA, como los de LaMelo Ball, que se actualizan en tiempo real según sus estadísticas de juego, transformando coleccionables digitales en experiencias interactivas que reflejan el rendimiento en vivo [175]. En el ámbito de los videojuegos, los dNFT pueden representar objetos que mejoran, cambian de apariencia o adquieren nuevas habilidades basadas en los logros del jugador, lo que profundiza la inmersión y el compromiso a largo plazo [176].
Estándares como ERC-7208 (Contenedores de Datos On-Chain) y protocolos como Nexera están sentando las bases técnicas para los dNFT, facilitando la gestión flexible de datos e interoperabilidad entre cadenas [177][178]. Proyectos como Hedera, con propuestas como HIP-646 y HIP-657, también buscan estandarizar las actualizaciones de metadatos dinámicos, impulsando su adopción empresarial [179]. El mercado global de NFT dinámicos se proyecta que supere los 12 mil millones de dólares para 2035, lo que subraya el creciente interés institucional [180].
IA generativa y la revolución creativa en los NFT
La convergencia de la inteligencia artificial generativa con los NFT está revolucionando la creación digital, permitiendo la generación autónoma de arte, música, diseños de moda y experiencias virtuales. Herramientas impulsadas por IA, como redes generativas antagónicas (GAN) y redes neuronales, permiten a los creadores generar obras únicas que luego se tokenizan como NFT, garantizando la autenticidad, la escasez y regalías programables [181].
En 2023, la marca de lujo Gucci lanzó colecciones de NFT utilizando IA generativa para reinterpretar diseños icónicos como el bolso Bamboo, combinando creatividad algorítmica con alta moda [56]. Estas experiencias digitales sirven como prototipos conceptuales para futuros productos físicos, acelerando los ciclos de diseño y permitiendo lanzamientos de edición limitada que fusionan experiencias digitales y físicas (phygital) [183].
La IA también se utiliza para verificar autenticidad, detectar fraudes y mejorar la experiencia del usuario en mercados de NFT mediante motores de recomendación inteligentes y curación automatizada [184]. Nuevos estándares como ERC-7857 proponen agentes de IA con metadatos privados, lo que permite interacciones verificables entre sistemas autónomos y NFTs, preservando los derechos del creador y la privacidad [185]. Plataformas como Endless AI y SoundVerse están liderando el desarrollo de NFT de música generada por IA, donde las composiciones evolucionan según las preferencias del oyente o datos ambientales, creando experiencias sonoras personalizadas vinculadas a la propiedad [186].
NFTs como pilares del metaverso: identidad, propiedad y portabilidad
A medida que el metaverso se desarrolla como una red persistente y conectada de entornos virtuales, los NFT están emergiendo como componentes fundamentales que permiten una identidad digital segura, una propiedad verificable y la portabilidad de activos entre plataformas. Al aprovechar la tecnología blockchain, los NFT proporcionan un mecanismo descentralizado y a prueba de manipulaciones para representar entidades digitales únicas, desde avatares y credenciales hasta bienes raíces virtuales y objetos en juegos.
En el ámbito de la identidad, los NFT permiten modelos de identidad digital autosoberana, donde los usuarios mantienen el control sobre sus identidades digitales, a diferencia de los sistemas centralizados tradicionales. Los NFT pueden representar atributos de identidad, como credenciales verificadas, puntuaciones de reputación o estatus de membresía, permitiendo a los usuarios demostrar aspectos de su identidad sin exponer datos personales innecesarios [187]. El estándar propuesto ERC-7231 busca vincular múltiples identidades web2 y web3 a un solo NFT, creando una capa de identidad interoperable [58].
En cuanto a la propiedad, los NFT establecen propiedad verificable de activos digitales. Por ejemplo, parcelas de tierra en plataformas como NetVRk se representan como NFT, otorgando a los propietarios derechos completos sobre sus parcelas, incluyendo desarrollo, arrendamiento y reventa [189]. Esta capacidad es crucial para fomentar la confianza y la inversión a largo plazo en economías virtuales.
La portabilidad de activos es otro desafío clave que los NFT están resolviendo mediante estándares de interoperabilidad. Proyectos como el Metaverso Estándares Foro, que incluye a líderes de la industria como Meta, Microsoft y Sony, trabajan en marcos abiertos para garantizar la compatibilidad de NFT, avatares y activos digitales entre plataformas [190]. Estándares como ERC-5606 (NFT Multiverso) permiten que un solo activo digital se represente en múltiples plataformas, mientras que LayerZero y sus estándares ONFT (Omnichain Non-Fungible Token) facilitan la transferencia de NFT entre cadenas, preservando la propiedad y la singularidad [50][11]. Esta interoperabilidad es esencial para crear un metaverso verdaderamente interconectado, donde la identidad y los activos puedan moverse libremente.
Marco regulatorio y protección al consumidor
El creciente auge de los tokens no fungibles (NFT) ha generado un intenso debate regulatorio y ha puesto de relieve la necesidad de proteger a los consumidores frente a riesgos como el fraude, la falta de claridad sobre derechos de propiedad y la manipulación del mercado. A medida que los NFTs se integran en sectores como el arte, la moda, los videojuegos y las finanzas descentralizadas finanzas descentralizadas, las autoridades reguladoras globales están evaluando cómo aplicar marcos legales existentes y desarrollar nuevas normativas para abordar los desafíos únicos que plantean estos activos digitales [160].
Clasificación regulatoria: ¿Son los NFTs valores o productos digitales?
Una de las preguntas centrales en el marco regulatorio es si un NFT debe clasificarse como un valor sujeto a regulaciones de mercados financieros. En Estados Unidos, la Comisión del Mercado de Valores (SEC) aplica el test de Howey para determinar si un activo constituye un contrato de inversión. Según este criterio, si un NFT se vende con la expectativa de beneficios derivados del esfuerzo de terceros, podría considerarse un valor y requerir registro ante la SEC [194].
Casos emblemáticos como la demanda contra Impact Theory, LLC por la venta de sus "Founder’s Keys" NFTs, o contra Flyfish Club, LLC por un NFT vinculado a un club gastronómico con promesas de retorno financiero, ilustran cómo la SEC está actuando contra emisiones no registradas de NFTs que funcionan como ofertas de inversión [167][196]. En contraste, los NFTs que representan arte digital, coleccionables o acceso a comunidades sin expectativas de ganancia financiera generalmente no se consideran valores, aunque su comercialización pueda influir en esta clasificación [197].
Protección al consumidor: fraude, derechos de propiedad y transparencia
Los consumidores enfrentan múltiples riesgos al adquirir NFTs, muchos de los cuales surgen de la falta de claridad sobre lo que realmente adquieren. Comprar un NFT no otorga automáticamente derechos de propiedad intelectual sobre el activo digital subyacente, como una obra de arte o música. En la mayoría de los casos, el comprador solo obtiene el derecho a poseer y exhibir el token, mientras que el creador conserva los derechos de autor, salvo que se transfieran explícitamente mediante un contrato [154]. Esta distinción ha generado confusión y disputas legales, como en el caso de Yuga Labs, Inc. v. Ripps, donde se reafirmó que el uso no autorizado de marcas en NFTs puede constituir infracción [157].
Además, los mercados de NFTs son vulnerables a prácticas fraudulentas como el plagio masivo, donde obras de artistas son acuñadas sin su consentimiento. Plataformas como OpenSea han reconocido que más del 80% de los NFTs gratuitos en su plataforma son copias o spam, lo que subraya la necesidad de mecanismos de verificación más robustos [115]. Herramientas tecnológicas como Hive AI y DeviantArt Protect utilizan inteligencia artificial para detectar copias no autorizadas y alertar a los creadores, mientras que estándares como ERC-5375 y ERC-7015 buscan almacenar información del autor en la cadena para facilitar la verificación de la autoría [201][117][116].
Normativas internacionales y enfoques regionales
Distintas jurisdicciones están adoptando enfoques reguladores divergentes. La Unión Europea, a través del marco MiCA (Markets in Crypto-Assets), establece requisitos de transparencia y sostenibilidad para ciertos activos digitales, incluyendo NFTs cuando se clasifican como tokens de referencia de activos o dinero electrónico [204]. MiCA exige divulgaciones claras sobre el impacto ambiental y otros riesgos, lo que ayuda a prevenir el greenwashing y protege a los inversores.
En el Reino Unido, la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) ha emitido directrices para evitar afirmaciones engañosas sobre la sostenibilidad de los NFTs, exigiendo que las declaraciones sean verificables y basadas en evidencia [153]. Mientras tanto, el Departamento del Tesoro de EE.UU. ha publicado una evaluación de riesgos sobre finanzas ilícitas relacionadas con NFTs, destacando su vulnerabilidad al lavado de dinero y el fraude, y recomendando que las plataformas implementen controles de conozca a su cliente (KYC) y lucha contra el lavado de dinero (AML) [160].
Futuro regulatorio: estándares técnicos y gobernanza colaborativa
El futuro del marco regulatorio dependerá en gran medida de la colaboración entre reguladores, desarrolladores y plataformas. Estándares técnicos como ERC-2981, que permite a los creadores declarar regalías en NFTs, y ERC-721C, que introduce mecanismos para hacer cumplir dichas regalías, buscan equilibrar la protección al creador con la eficiencia del mercado [135][136]. Asimismo, la propuesta ERC-5218 busca vincular licencias de derechos de autor directamente al NFT, aumentando la transparencia y la gobernanza [159].
Organizaciones como el Foro de Estándares del Metaverso y el grupo de trabajo interNFT están trabajando en estándares abiertos para la interoperabilidad, la identidad digital y la gestión de metadatos, lo que podría facilitar un ecosistema más seguro y coherente [190][211]. Estos esfuerzos son cruciales para construir un entorno en el que los consumidores puedan confiar en la autenticidad, los derechos de propiedad y la sostenibilidad de los activos digitales que adquieren.